Las madres con el
tiempo van aprendiendo que el llanto del bebe es una forma de llamar la
atención ante una necesidad insatisfecha como frió, hambre, calor, etc.
También aprenderán a reconocer cuando es que realmente ocurre algo grave
con su hijo y es la hora de acudir al pediatra. Esos momentos pueden
resumirse en:
- Cuando al bebé le cambia el humor: Por
ejemplo si tu hijo se resfría pero aun mantiene una gran sonrisa no hay
de que alarmarse, preocúpate si es que el bebe además del moqueo
parezca soñoliento.
- Cuando el bebé presente un llanto poco común: Si
tu niño empieza a llorar más de lo habitual y no logras consolarlo con
nada. Si el llanto es apagado, débil o inusualmente agudo, puede ser que
tu bebé este enfermo y es hora de acudir al pediatra.
- Cuando el bebé esté más inactivo de lo habitual e incluso te cuesta despertarlo, algo extraño esta sucediendo, no dudes en llamar al pediatra.
- Cuando el bebé pierde el apetito: El
apetito del bebé puede variar día a día, sin embargo hemos de
preocuparnos cuando se cansa fácilmente de mamar o pierde el interés por
la lactancia. Si vomita más de lo normal podría estar enfermo.